INGENUOS INDIGNADOS

Posted on 2011/07/08. Filed under: Información propia | Etiquetas: , , |


Hoy voy a ir de abuelo cebolleta. Voy a transmitiros las experiencias de mi limitada vida. Y lo voy a hacer por si a alguien se les ocurre aprovecharlas.

Me parece increíble que se siga cayendo ingenuamente en las mismas trampas ideológicas, las mismas falacias, y creyendo a pies juntillas todo lo que se nos dice sin ponerlo en cuestión o contrastarlo con lo que ocurre en la realidad o con lo que ya ha ocurrido.

Estos que nos manipulan – y no me refiero solo a los banqueros, o a los poderes económicos, o a las tramas ocultas de poder – conocen el producto y lo saben vender muy bien; tan bien lo saben que desde hace siglo y medio no han necesitado renovar sus consignas o su enseñanza; usan los mismos métodos, las mismas ideas matriz y la sociedad las asimila como si fueran verdades absolutas, exactamente igual que lo que pasa con las ideas religiosas. Esto me lleva a pensar que la sociedad es así de ingenua y así hay que admitirla, pero no puedo permitir que no haya voces que discrepen con su enseñanza. No obtendrán mi complicidad.

Parece que los que me conocen me asocian a unas siglas determinadas, como si ya hubiese nacido así, pero no es verdad. Soy consecuencia de todas mis experiencias y aprendizajes a lo largo de mi vida. En mi vida ya he sido nacionalista gallego, católico redomado, Yogi, izquierdista, sindicalista en la universidad y quejica como el que más -esto último ha sido una constante vital-.

He llegado hace tiempo a la conclusión de que las propuestas buenistas del “cambio climático”, de la “solidaridad con los más desfavorecidos”, del “cambio social”, de “la crisis moral de la humanidad”, del “cambio de modelo económico”, del “conservacionismo tanto cultural como idiomático o ecológico” son pura patraña. Debe ser que nací en una sociedad en la que se nos trató de vender ese producto y yo desarrollé anti-ideologías en mi pensamiento en respuesta a su insistente enseñanza.

Aunque no os lo creáis, yo también estuve haciendo una huelga salvaje en la Universidad para echar a un profesor incompetente que no sabía ni el temario que impartía. Participé en interminables asambleas en donde se suponía que había democracia, libertad de expresión y de pensamiento, pero que la realidad mostraba que solo se dejaba hablar a aquel cuya idea era la que quería escuchar la “mayoría”. Esa mayoría que, curiosamente, solía coincidir con el pensamiento de los “responsables sindicales” que nos representaban. Participé en una asamblea en donde se decidió, por desgracia, asaltar un departamento del profesorado y destruirlo. Sí, yo me postulé en contra y lo expresé a gritos, ya que esa era una idea que no quería ser escuchada por la masa enardecida por los sindicalistas y obcecada por el odio hacia el profesorado. Pero como creía en la democracia, una vez votado y aprobado por mayoría, nos fuimos a los despachos del departamento y los destruimos. Yo no lo hice directamente pero estuve presente y no lo impedí, y por lo tanto fui cómplice. Y después de estar dos semanas durmiendo encerrados en la facultad, los sindicatos aceptaron lo que habían rechazado dos semanas antes. Tuvimos que continuar recibiendo clases de ese incompetente hasta final del curso.

¿Y entonces de que sirvió todo aquello? A mi me sirvió de mucho.

Primero, me sirvió para aprender que lo que hace malo el sistema no son las personas sino las leyes que permiten ciertos tipos de abusos a las personas que las ponen en práctica. En este caso, la Ley de Reforma Universitaria vigente en aquel momento exigía al profesor la investigación universitaria pero solo nombraba la necesidad de que el profesor “asistiera a clase”, no la de controlar los resultados de lo que se suponía que tenía que impartir entre los alumnos.

Segundo, que el sistema asambleario es un espejismo. Aparentemente es comunitario y todo el mundo es libre de participar y de aportar lo que quiera, pero cuando no se desvirtúa lo que se dice, se controla su resultado fácilmente; basta conque haya unos cuantos interlocutores entre la asamblea que aplaudan a los que les favorezcan, y abucheen o increpen a los que no son acordes con sus ideas. Por otro lado, el sistema asambleario provoca un inmovilismo mayor que el producido por la burocracia de “Las doce pruebas de Asterix” Es imposible que la sociedad pueda regirse por ese tipo de sistemas. Por cierto, se parece mucho a lo que pasa en los foros de internet. ¿Será que internet no es nada más que un reflejo de la realidad? – jajaja, “mundo virtual” le llaman, jajaja-

Tercero, se mezclan constantemente ideas para sistemas de distintas escalas. El otro día vi con mi hija la película “Los Dioses deben de estar locos”, en donde una sociedad bosquimana era feliz y perfecta, sin necesidades ni posesiones, sin envidias… hasta que apareció un regalo de los Dioses: una botella de Coca Cola. Hasta que aprendamos que la felicidad no está en las circunstancias que nos rodean sino en la adaptación a esas necesidades no dejaremos de intentar construir sociedades utópicas con las que pretendemos evadirnos de nuestra sociedad actual; y no dejaremos de fracasar, lease por ejemplo el Falansterio de Charles Fourier, del siglo XIX, o mismo el Comunismo Soviético del siglo XX. Pero es que no queremos entender que las necesidades de una sociedad de pocos cientos de habitantes no son las mismas que las de unos miles de habitantes, o las de una sociedad globalizada. El que piense que no puede existir egoismo, odio o avaricia en una sociedad de 6.000 millones de habitantes es que está viviendo en el Pais de nunca jamas. Pero el que crea que las necesidades de los Bosquimanos pueden ser las mismas que las de un ciudadano europeo vive en un pais no muy lejano al anterior. A nivel de física todo el mundo acepta que las leyes que rigen a escala planetaria son distintas de las que rigen a escala atómica, pero niegan que ese tipo de razonamiento sea aplicable a nivel social. Fanatismo puro y duro, tanto como es el religioso.

Por cierto, el Movimiento 15M se está convirtiendo literalmente en esto. Grupo asambleario; ideas genéricas no adaptadas a la sociedad actual pero que suenan muy bien, tipo no queremos corrupción, o queremos el bien del pueblo, o queremos que no hayan guerras, o…; apoyo de profesores o intelectuales al movimiento dándoles razones ideológicas a sus propuestas, que no intelectuales, ya que gran parte de ellas ya han sido históricamente probadas y ya han fracasado; búsqueda de mayor control por parte del Estado de toda nuestra vida mediante leyes liberticidas; etc…

En definitiva, INGENUOS INDIGNADOS.

P.D. Y ahora un poco de antivirus… digo de anti-ideología En el programa Debates en Libertad de Javier Somalo, Pedro Schwartz explica economía en dos tardes. En el se explican todos las teorías económicas, Adam Smith incluido, y de cuales son sus virtudes y también sus fallos. Merece la pena dedicarle una hora de tu vida.

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